Con disimulo alguien observa o escucha lo que pasa para comunicárselo a otros. Lo inculpan por traición y se redime trayendo su historia política al presente con sueños de expiación. Un prisionero político aguarda su tortura en el lugar de encarcelamiento; trabaja forzadamente hasta el agotamiento grabando insignias en piedras y en grandes obras de ingeniería. Estas micronarrativas y sus vestigios, se enlazan en un lugar compartimentado con secreta prudencia.






